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sábado, 27 de diciembre de 2025

Romanos 8:9-11 y el Espíritu de Dios

Romanos 8:9-11 y el Espíritu de Dios

Recientemente me puse a leer diversos comentarios a carta a los Romanos, de ellos, destaco uno en particular An Intertextual Commentary on Romans, Volume 2, Romans 5:1—8:39, de Channing L. Crisler (2021). El comentario en general es muy recomendable (por supuesto está en inglés), sobresale su exposición sobre 8:9-11 donde se centra en el tema del Espíritu, destacando el uso de la intertextualidad en el análisis como dice el mismo título del libro, les comparto la sección relacionada de su comentario, aunque algo extenso para lo que acostumbramos en este blog:

Ahora dirigimos nuestra atención a Rom 8:9–11, donde Pablo asegura a los romanos que ellos están “en el Espíritu” (ν πνεύματι) y no “en la carne” (ν σαρκί).673 El describe brevemente la vida en el Espíritu en el presente y la vida resucitada por medio del Espíritu en el futuro. La explicación de Pablo evoca el AT de diversas maneras.

En Rom 8:9, al usar de manera intercambiable las expresiones “Espíritu de Dios” (πνεμα θεο) y “Espíritu de Cristo” (πνεμα Χριστο), Pablo aplica al Mesías una descripción veterotestamentaria del Dios de Israel. Escribe: “Pero ustedes no están en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios (πνεμα θεο) habita en ustedes. Pero si alguien no tiene (χει) el Espíritu de Cristo (πνεμα Χριστο), no es de él”.674

La expresión πνεμα θεο aparece trece veces en la LXX, y πνεμα κυρίου aparece veintitrés veces.675 El relato de la creación incluye una referencia al “Espíritu de Dios” (πνεμα θεο) sobre las aguas primordiales (Gén 1:2). Las apariciones posteriores describen al Espíritu de Dios como estando “en” o “sobre” individuos. Por ejemplo, al describir a José, el faraón pregunta: “¿Hallaremos a otro hombre como este, que tenga (χει) el Espíritu de Dios en él (πνεμα θεο ν ατ)?” (Gén 41:38).676

Además, Dios “llena” (μπίμπλημι) con un espíritu divino a quienes participan en el diseño y construcción del tabernáculo: “Lo he llenado de un espíritu divino (πνεμα θεον), de sabiduría, inteligencia y conocimiento en toda clase de obras” (Éx 31:3).677 El Espíritu de Dios viene sobre, o está en, quienes profetizan, como en el caso de Balaam: “Y Balaam alzó sus ojos y vio a Israel acampado según sus tribus, y el Espíritu de Dios estaba en él (πνεμα θεο ν ατ)” (Núm 24:2).678

El Espíritu de Dios también capacita a personas en la batalla, como se observa con frecuencia en Jueces: “Y el Espíritu de Dios/del Señor (πνεμα θεο/πνεμα κυρίου) fortaleció a Gedeón” (Juec 6:34).679 En medio de su sufrimiento, Job reconoce: “El espíritu de Dios (πνεμα θεον) permanece en mis narices” (Job 27:3), lo cual es claramente un eco de Gén 2:7: “Entonces Dios formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su rostro aliento de vida (πνον ζως), y el hombre llegó a ser un ser viviente”.680

De manera semejante, la visión de Ezequiel sobre los huesos secos subraya el papel del Espíritu de Dios en dar vida a los muertos: “Y sabrán que yo soy el Señor cuando abra sus sepulcros para hacer salir a mi pueblo de los sepulcros. Y pondré mi Espíritu (τ πνεμα μου) en ustedes, y vivirán (ζήσεσθε), y los estableceré en su tierra; y sabrán que yo, el Señor, he hablado y lo haré” (Ez 37:13–14).681 Otros usos de τ πνεμα μου en Ezequiel incluyen la promesa de que Dios pondrá su Espíritu dentro de su pueblo para que le obedezcan: “Pondré mi Espíritu (τ πνεμα μου) en ustedes, y haré que anden en mis estatutos y guarden y cumplan mis decretos” (Ez 36:27).682

Finalmente, en Isaías, el Espíritu de Dios unge a su Mesías: “El Espíritu del Señor (πνεμα κυρίου) está sobre mí, porque me ha ungido (χρισέν με); me ha enviado a anunciar buenas noticias a los pobres, a sanar a los quebrantados de corazón, a proclamar liberación a los cautivos y vista a los ciegos” (Isa 61:1).683

En resumen, hasta este punto, el título divino τ πνεμα θεο, junto con sus variaciones como τ πνεμα κυρίου y τ πνεμα μου, aparece en contextos donde los autores enfatizan las siguientes acciones divinas:
(1) obra creadora y sustentadora de la vida (Gén 1:2; Job 27:3);
(2) provisión de sabiduría a agentes humanos encargados de su obra (Éx 31:3);
(3) fortalecimiento de líderes en la batalla (Juec 6:34);
(4) habilitación para obedecer sus mandamientos (Ez 36:27);
(5) unción de su Mesías (Isa 61:1);
(6) resurrección de los muertos (Ez 37:13–14).

Algunas de estas acciones divinas asociadas con τ πνεμα θεο iluminan Rom 8:9–11. En particular, destacan la obediencia, la vida con Dios y la resurrección por medio del Espíritu de Dios. El contexto más amplio del argumento de Pablo indica una preocupación por la obediencia de quienes están “en el Espíritu” y no “en la carne”. Sin embargo, no se trata de una obediencia desligada de la persona y la obra de Cristo. Como se señaló antes, Dios envió a su Hijo para cumplir la justa exigencia de la Ley mosaica, según la cual el transgresor debía morir y el obediente debía vivir (Rom 8:4). Por tanto, estar “en el Espíritu” significa participar de la experiencia y de los beneficios de la obediencia de Cristo. Esto forma parte de lo que implica tener (χει) el Espíritu de Dios, o el Espíritu de Cristo (Rom 8:9).

El título πνεμα Χριστο refuerza el punto de que quienes están “en el Espíritu” participan de la experiencia y del beneficio de la obediencia de Cristo. La experiencia incluye sufrir con Cristo, y el beneficio incluye participar de su resurrección.684

En Rom 8:10, Pablo resume claramente el estado presente de quienes tienen el Espíritu de Cristo en Roma: “Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu es vida a causa de la justicia”. ¿Qué quiere decir Pablo al describir el cuerpo (σμα) como “muerto” (νεκρόν) a causa del pecado?685 La respuesta se encuentra en su vívida descripción del pecado y la muerte a lo largo de Rom 5:12–7:25.686 El pecado y la muerte son poderes estrechamente relacionados que entraron en el mundo y en los cuerpos humanos por la transgresión de Adán. Ni siquiera quienes están en Cristo, o en el Espíritu, escapan a los efectos fatales de estos poderes activos desde el jardín.

Aunque quienes fueron bautizados en la muerte de Cristo no deben permanecer en el pecado y deben considerarse muertos al pecado, no se sigue de ello que estén completamente aislados de los efectos nocivos presentes del pecado y de la muerte. Como recuerda el “yo” que se lamenta en Rom 7, una guerra interna continúa, y el pecado sigue matando al cuerpo.687 El apódosis de “si Cristo está en ustedes” (ε δ Χριστς ν μν) no es “entonces el pecado no tendrá efectos dañinos en ustedes”, sino “el cuerpo está muerto a causa del pecado”. Como señala Seifrid: “En el mundo presente, nuestras tumbas darán testimonio de nuestra persistente impiedad —de hecho, allí estaremos propiamente sin Dios—: ‘el cuerpo está muerto a causa del pecado’ (Rom 8:10a)”.688

Sin embargo, el apódosis de Pablo también incluye: “pero el Espíritu es vida a causa de la justicia”. De este modo, Pablo yuxtapone:
(1) cuerpo y Espíritu (σ
μα / πνεμα);
(2) muerte y vida (νεκρόν / ζωή);
(3) pecado y justicia (
μαρτία / δικαιοσύνη).

El poder del pecado mata al cuerpo; no obstante, la presencia del Espíritu proporciona vida interior y la esperanza de la vida resucitada. Esta vida por la presencia del Espíritu es “a causa de la justicia” (δι δικαιοσύνην), es decir, la justicia de Cristo. El referente de δικαιοσύνη en Rom 8:10 debe entenderse en relación tanto con la vida de justicia descrita en Rom 6:12–23 como con el veredicto justo de Dios que se imputa sobre la base de la fe en el evangelio. No me refiero aquí a un “metaconcepto” de la justificación que combine el don del veredicto justo y el poder para vivir justamente de modo que uno se vuelva nuevo.689 Más bien, el veredicto justo trae consigo el don del Espíritu, a quien Pablo describe como “vida” (ζωή) (Rom 8:10).

El Espíritu es “vida” no solo en contraste con un cuerpo muerto a causa del pecado. Como mostrará el contexto más amplio, el Espíritu es vida en el sentido de que el creyente vive con Cristo en su sufrimiento y, finalmente, en su resurrección de entre los muertos.690


Romanos 8:9–11 y el eco de Ezequiel 37

Pablo subraya este último aspecto de la vida en el v. 11, el cual hace eco de Ez 37:1–14. Explica: “Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, el que resucitó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu que habita en ustedes”.691

Como se señaló anteriormente, una de las acciones divinas asociadas con el πνεμα το θεο en la LXX es la resurrección de los muertos, tal como se describe en la visión de Ezequiel. El contexto más amplio de la visión proporciona un trasfondo vívido para la afirmación de Pablo de que el Espíritu resucitará a los romanos de entre los muertos. La visión comienza con la pregunta de Dios a Ezequiel: “¿Vivirán estos huesos?” (Ez 37:3). Luego Dios instruye a Ezequiel a profetizar sobre los huesos: “He aquí, haré venir sobre ustedes el aliento de vida (πνεμα ζως); pondré sobre ustedes tendones (νερα), haré crecer carne (σάρκας) sobre ustedes, los cubriré de piel (δέρμα) y pondré mi Espíritu (πνεμα μου) en ustedes, y vivirán (ζήσεσθε); y sabrán que yo soy el Señor” (Ez 37:5–6).

Una vez que Ezequiel profetiza, ve que los huesos se juntan con tendones, carne y piel (Ez 37:7–8). Sin embargo, observa que “no había aliento (πνεμα) en ellos (ν ατος)” (Ez 37:8). Entonces Dios le ordena profetizar “al aliento” (π τ πνεμα): “Ven de los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos (ες τος νεκρος τούτους) para que vivan (ζησάστωσαν)” (Ez 37:9). Después de que Ezequiel profetiza estas palabras, “el aliento (πνεμα) entró en ellos, y vivieron, y se pusieron en pie, un ejército muy grande” (Ez 37:10).692

El Señor le informa luego a Ezequiel que los huesos representan “la casa de Israel”, que había perdido la esperanza y decía: “Nuestros huesos se secaron, pereció nuestra esperanza, estamos completamente destruidos” (Ez 37:11). Por esta razón, Ezequiel debe profetizar una vez más: “Así dice el Señor: He aquí, abriré sus sepulcros y los haré salir de sus sepulcros, pueblo mío, y los llevaré a la tierra de Israel. Y sabrán que yo soy el Señor cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos. Pondré mi Espíritu en ustedes (τ πνεμα μου ες μς), y vivirán (ζήσεσθε), y los estableceré en su tierra; y sabrán que yo, el Señor, he hablado y lo cumpliré” (Ez 37:12–14).

Este texto fuente supera varias pruebas intertextuales en relación con Rom 8:9–11. El volumen es moderado, basado en la superposición semántica entre πνεμα μου / πνεμα θεο, ζάω / ζωή y νεκρός. También existe consistencia contextual, ya que tanto el texto fuente como el texto conciben una resurrección corporal, es decir, material, por medio del don del Espíritu de Dios. El texto fuente se refiere a huesos, tendones, piel y carne, lo cual el texto resume como los “cuerpos mortales” de los romanos (τ θνητ σώματα μν).

Por supuesto, como se discutirá más adelante, Pablo reconfigura el texto fuente de Ezequiel —que concebía la vida postexílica de Israel en términos de resurrección y nueva creación—.693 Para Pablo, el Espíritu ya habita en los romanos antes de su resurrección corporal, el Espíritu ya resucitó a Cristo de entre los muertos, y la resurrección de la “casa de Israel” incluirá tanto a judíos como a gentiles.

Dentro de la historia de la interpretación, Wolter observa que la descripción paulina de la resurrección en el v. 11 se sitúa “en aquella tradición judía” que es tangible por primera vez en Ez 37:1–14 y luego reflejada en escritos posteriores del período del Segundo Templo.694 Hultgren señala que Rom 8:11 es “en cierto modo comparable conceptualmente con la visión de Ez 37:1–14, en la que el Espíritu (o aliento) del Señor infunde vida a los huesos secos y los hace vivir”.695

También es digno de mención que cuando Pablo afirma que el Espíritu “dará vida” (ζοποιήσει) a los cuerpos mortales, hace eco de una expresión similar del Sal 70 LXX. Después de que el salmista pide protección y liberación de sus enemigos (Sal 70:13 LXX), hay un giro hacia declaraciones de confianza y alabanza (Sal 70:14–24 LXX). Como parte de estas, el salmista afirma con confianza: “Cuántas angustias y calamidades me hiciste ver, pero volviéndote me diste vida (ζωοποίησάς με), y me hiciste subir otra vez de los abismos de la tierra (κ τν βύσσων τς γς)” (Sal 70:20 LXX). El uso de ζωοποιέω y la expresión κ τν βύσσων τς γς corresponden al uso paulino del verbo en Rom 8:11 y a κ νεκρν.696

viernes, 5 de mayo de 2023

SALMO 143:10 ¿CUAL ES LA IDENTIDAD DEL ESPÍRITU EN ESTE VERSÍCULO?

 

¿CUAL ES LA IDENTIDAD DEL ESPÍRITU EN EL SALMO 143:10?

"Enséñame a hacer tu voluntad porque tú eres mi Dios; tu buen Espíritu me guíe a tierra de rectitud." (RV-1960)

"enséñame a cumplir tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu espíritu que es bueno me guíe por una tierra llana." (Biblia de Jerusalén)

En este artículo encontraremos las diferentes maneras de entender a que o a quién se refiere este pasaje. Comencemos revisando una de las interpretaciones que se le da, por ejemplo, en algunas obras de teología sistemática:

"Como vimos al estudiar el tema de Dios el Padre, el Espíritu Santo es una de las Personas de la Deidad. Habitualmente nos referimos al Espíritu Santo como la tercera Persona de la Trinidad... Numerosos pasajes bíblicos que describen las actividades del Espíritu Santo demuestran sus características de Persona. Veamos ejemplos: … Evidencia bondad: Sal. 143:10." (Teología Sistemática Concisa, Marco T. Terreros, pg. 103, 111, 2001)

En este caso, vemos el empleo de este pasaje para justificar una interpretación trinitaria, sin embargo, este caso no se presenta un análisis del pasaje, o una justificación que nos lleve a concluir que el espíritu de este pasaje requiera ser entendido como una tercer persona de una deidad trina, otros que sí reconocen una deidad trina, no concuerdan con la aplicación de este pasaje:

“Las palabras "espíritu santo" solo aparecen en el Salmo 51:11 e Isaías 63:10, mientras que el Salmo 143 simplemente tiene "espíritu", que se describe con el adjetivo "bueno". Este versículo se refiere a Dios mismo, más bien que la persona separada en la Trinidad" (Psalms 73–150: A Pastoral and Contextual Commentary, Federico G. Villanueva es doctor en Estudios del Antiguo Testamento por la Trinity College, Universidad de Bristol, Reino Unido, nota 8 del Salmo 143, 2022)

Como apreciamos Villanueva nos presenta otra posibilidad, este entiende el pasaje como una referencia a Dios mismo, mas que a una tercera persona de una doctrina de la trinidad al igual que otros:

"And the psalmist asks for God’s own “good spirit,” which Christians will want to render “Spirit.” In biblical parlance, God’s Spirit is just God’s own self, all over again, discernible in his effects among us creatures. Christians add the odd teaching we hold that the Spirit is another person within the triune life." (Psalms 101-150 (Brazos Theological Commentary on the Bible), Jason Byassee was Professor in Homielitics and Biblical Hermeneutics at the Vancouver School of Theology, and is the senior minister of Timothy Eaton Memorial Church in Toronto, 2018)

Pero, como veremos a continuación, existen más posibilidades:


The Holy Spirit, The Growth of a Biblical Tradition, George T. Montague was formerly Professor of Scripture at the University of St. Michael's College, Toronto, and is Professor of Theology at St. Mary’s University, pg. 74, 81, 2006

Montague, por un lado, considera la posibilidad de que el pasaje se refiera como espíritu a un ángel de la corte celestial de Dios, el cual guiará o liderará a los que lo necesiten.

Otros en contraste, apuntan al lenguaje figurado o a una metáfora en el Salmo, que hace referencia a la manifestación de la presencia del Señor como vemos a continuación:

LOS SALMOS vol. II, Hans Joachim Kraus fue Profesor de Antiguo Testamento en las Universidades de Bonn, Hamburgo, y Gottingen, 1995.

SALMOS II (Salmos 73-150) Traducción, introducciones y comentario, Luis Alonso Schokel Profesor de Hebreo, Exégesis y Decano del Pontificio Instituto Bíblico de Roma, Cecilia Camiti Profesora de Hebreo y Arameo en el Instituto Bíblico de Roma, 1993

"El viento como una fuerza invisible, pero con un poder y efectos claramente evidentes, sirve como la metáfora ideal de Dios como un actor poderoso pero invisible (Jn 3:8; 4:24). De hecho, ni el hebreo ruah ni el griego pneuma, ambas palabras que significan “viento”, “espíritu” y “aliento”, requerían que el hablante o el oyente hicieran una distinción entre esas ideas. Para los protagonistas bíblicos, el viento a menudo servía como evidencia de la presencia de Dios... La presencia del Espíritu de Dios es probada por el sonido de un “fuerte viento recio” (Hechos 2:2). Un buen viento/espíritu es la bendición de Dios (Sal 143:10)." (Dictionary of Biblical Imagery, James C. Wilhoit, Leland Ryken, Tremper Longman III, pg. 2749, 2750, 2010)

Diccionario de los salmos, Jean Pierre Prevost profesor de Sagrada Escritura en la Universidad de Saint Paul de Ottawa, p. 51, 1991

The Psalms Strophic Structure and Theological Commentary, Samuel Terrien fue Profesor de Lenguajes Cognitivos y Hebreo en el Union Theological Seminary, 2003.

En la misma línea, otros como Bratcher y Reyburn y el TDNT nos dicen de manera explícita que en este pasaje el espíritu podría hacer referencia a una fuerza, poder o influencia de Dios, como efecto, igual mediante un lenguaje figurativo:

A Handbook on Psalms, Robert G. Bratcher, William D. Reyburn, 1991

"(b) Creative Divine Power. God’s power creates life (Ezek. 37:9), injects (37:14), sends (Ps. 104:30), and withdraws it (Job 34:14). It creates the cosmos and life within it (Gen. 1:2; Ps. 33:5). It gives mental abilities, e.g., artistic skill, enlightenment, and wisdom (Ex. 31:3; Dan. 5:14). It gives the gift of prophecy (Mic. 3:8). It equips for kingship (Is. 11:2). It also gives moral qualities, e.g., sanctification (Is. 59:12). It is a power to judge (Is. 4:4) and to save (Is. 32:15). It gives help (Ps. 143:10), shows what is right (Neh. 9:20), and is put in the hearts of the people (Is. 63:11)." (Kittel, G., Friedrich, G., & Bromiley, G. W. (1995, c1985). Theological dictionary of the New Testament. Translation of: Theologisches Worterbuch zum Neuen Testament. (879). Grand Rapids, Mich.: W.B. Eerdmans.)

"Nota a 143:10: En vez de un buen espíritu puede leerse Tu buen viento: "Soy como una nave a la deriva; por favor, que Tu viento favorable me lleve a un buen puerto."" (SEFER TEHILIM, El Libro de los Salmos, traducción conceptual, fonética y comentarios, Rab. Reuben Sigal, 2008)

Teología bíblica y sistemática, Myer Pearlman, 2013

Finalmente, otros, como Hossfeld quién presenta un análisis más elaborado respecto a otros pasajes donde se emplea el mismo término espíritu (Salmo 143:4,7) y el contexto, también concuerda que nos encontramos con una metáfora la cual contrapone el espíritu de error del hombre, con el espíritu de acierto de Dios:


Psalms 3: a commentary on Psalms 101-150, Hermeneia A Critical and Historical Commentary on the Bible, Frank Lothar Hossfeld fue Profesor del Antiguo Testamento en la Universidad de Bonn en Alemania, Erich Zenger fue Profesor del Antiguo Testamento en la Universidad de Munster, Alemania, pg. 576, 2011

CONCLUSIÓN

En general, es poco o nada lo que nos indica que este pasaje requiera entenderse con referencia a una tercera persona de la trinidad, habiendo otras posibilidades, y el hecho de que este espíritu parece guiar, no quiere decir necesariamente que se trate de una persona si tenemos en cuenta el uso similar del término en el contexto y otros pasajes que sugieren que tratamos con una metáfora, la cual emplea este  tipo de lenguaje simplemente con el propósito de describir una fuerza, poder, influencia o presencia respecto al espíritu propio del salmista le está fallando.


lunes, 24 de abril de 2023

Juan 16:13 Y LA IDENTIDAD EL ESPÍRITU DE LA VERDAD EN SU CONTEXTO CULTURAL

 

LA IDENTIDAD EL ESPÍRITU DE LA VERDAD EN SU CONTEXTO CULTURAL

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.” (Juan 16:13 RV-1960)

¿A quién se refería Juan con la “el Espíritu de la Verdad”? En el capítulo 14 del evangelio, particularmente a partir del v. 16 Juan presenta un consolador y ayudante, el cual describe como el “Espíritu de la Verdad”, más adelante, en el v.26, vemos que se le asigna otra descripción, “Espíritu Santo”. El objetivo de este artículo es explorar que más podría tener en mente Juan con este espíritu de la verdad, desde el contexto cultural e histórico en su época.

Primero, debemos tomar en cuenta que el desarrollo que encontramos de Juan respecto a este espíritu es mínimo, y las pocas descripciones que se le dan, son bastante ambiguas y tranquilamente encajan con diferentes posibilidades. Los métodos clásicos aplicados al caso por lo general, son anacrónicos (intentar encontrar dogmas desarrollados muchos siglos después del evangelio en este), por si fuera poco, en el AT no existe referencia alguna a este espíritu, tampoco encontraremos nada al respecto de otros escritores bíblicos. Por lo tanto, debemos tratar de abarcar más, para intentar hallar una respuesta con más fundamento.

Hagámonos la pregunta, ¿hay otras referencias al espíritu de la verdad en el ambiente cultural, y particularmente en la literatura judía alrededor de la época de Juan? Este enfoque, no nos decepciona, y nos brinda resultados, los cuales encontramos en los textos de Qumram, particularmente en 1QS 3:18-25; 4:20,23 (100 BC?):

“El creó al hombre para dominar al mundo, y puso en él dos espíritus, para que marche por ellos hasta tiempo indefinido de su visita: son los espíritus de la verdad y de la falsedad. Del manantial de la luz provienen las generaciones de la verdad, y de la fuente de tinieblas las generaciones de falsedad. En mano del Príncipe de las Luces está el dominio sobre todos los hijos de justicia; ellos marchan por caminos de luz. Y en la mano del Ángel de las tinieblas está todo el dominio sobre los hijos de la falsedad; ellos marchan por caminos de tinieblas... Pero el Dios de Israel y el ángel de su verdad ayudan a todos los hijos de la luz.”

"Entonces purificará Dios con su verdad todas las obras del hombre, y refinará para sí la estructura del hombre arrancando todo espíritu de injusticia del interior de su carne, y purificándolo con el espíritu de santidad de toda acción impía. Rociará sobre él el espíritu de verdad como aguas lustrales [para purificarlo] de todas las abominaciones de la falsedad y de la contaminación del espíritu impuro... Hasta ahora los espíritus de verdad y de injusticia se disputan en el corazón del hombre y marchan en sabiduría o necedad."

Fuente http://dss.collections.imj.org.il/es/community-trans

¿Será posible que Juan haya tenid0 en mente algo, al menos parecido o semejante a esta idea referente al espíritu de verdad? Llama mucho la atención el hecho de que este espíritu se asocie con el “espíritu de santidad” de Dios, casi paralelamente como lo hace el Evangelio de Juan con el espíritu santo lo cual, incrementa bastante la similitud y relación entre estos. Por si no fuese poco, y pese a que Juan no desarrolla directamente la metáfora de luz/oscuridad, si describe una metáfora de verdad/error la cual está conectada a la de luz/oscuridad. A primera vista, se podría decir que este espíritu de la verdad es un ángel el cual sirve o trabaja para Dios, en consecuencia, su funcionamiento es compatible con lo que encontramos en el relato del evangelio de Juan respecto al tema. Para profundizar un poco más en estas propuestas y la discusión respecto a su criticismo:

Life in Abundance: Studies of John's Gospel in Tribute to Raymond E. Brown, S.S., Joseph A. Fitzmyer Profesor emérito de estudios bíblicos en la Universidad de Georgetown (Washington D.C), S.J., 2005

John, Qumran, and the Dead Sea Scrolls: Sixty Years of Discovery and Debate, James H. Charlesworth es Profesor de Lengua y Literatura del Nuevo Testamento, y Editor del Proyecto del Seminario Teológico de Princeton sobre los Manuscritos del Mar Muerto, 2011

Jesus as Mirrored in John: The Genius in the New Testament, James H. Charlesworth is George L. Collord Professor of New Testament Language and Literature and Director of the Princeton Dead Sea Scrolls Project at Princeton Theological Seminary, USA, 2019

WORD BIBLICAL COMMENTARY, John (Revised Edition), Volume 36, George R. Beasley-Murray, Bruce M. Metzger, David Allen Hubbard, Glenn W. Barker, John D. W. Watts, James W. Watts, Ralph P. Martin, Lynn Allan Losie, 2019

¿Se puede reconciliar el concepto del espíritu de Dios o espíritu santo que encontramos en el AT o en algunos de los escritores del NT?

Algo que posiblemente notamos al leer los documentos de 1QS, es el tipo de lenguaje empleado respecto al espíritu de la verdad o luz, el cual, se podría decir que es "personal", motivo por el cual es posible que estos se refieran a un ser angélico, por otro lado algunos académicos proponen que nos encontramos con una metáfora de personificación, donde este representa algunos atributos de Dios, como su poder, este caso nos brinda un posible precedente de personificación para conceptos relacionados en la cultura judía al rededor de esta época relacionados a las categorías de "espíritu". No sería de extrañarse que Juan, haya seguido o copiado este estilo de retórica al momento de describirnos al espíritu de la verdad o espíritu santo en su evangelio como un ayudante, consolador. De esta manera, el trasfondo y concepto final de este, sigue siendo el mismo tanto en el AT, como en los manuscritos de Qumram y en el evangelio de Juan.



Intercultural Christology in John's Gospel, Biju Chacko is associate professor at Luther W. New Jr. Theological College, Dehradun, India. He also serves as the managing editor of Doon Theological Journal, 2022, traducción al español realizada por mi persona.

Ver también: Qumran and the Origins of Johannine Language and Symbolism, Elizabeth W. Mburu, pg. 109, 2010