sábado, 6 de junio de 2026

Rouven Genz sobre Hechos 20:28, ¿la sangre de quién?

 “Sin embargo, en Hechos 20:28, esto sigue siendo improbable porque, por lo demás, en el discurso de Mileto solo se hace referencia a Jesús en relación con el título kurioj (véase el versículo 21: o kurioj hmwn VIhsouj; versículos 24 y 35: o kurioj VIhsouj), mientras que qeoj sin duda denota a Dios Padre. (cf. vv. 21, 24, 27 y 32). Precisamente la mención de Dios en el v. 27, y por tanto en el versículo inmediatamente precedente, hace que una interpretación cristológica de θεός en el v. 28 resulte poco plausible.⁶⁷

4.) Por ello, debe considerarse aún una cuarta posibilidad para la comprensión de Hch. 20:28: entender a la comunidad como la comunidad de Dios, que él adquirió mediante la sangre de «su Propio».⁶⁸ En este caso, la posición final de δίου sería entendida como una forma de énfasis⁶⁹ y διος sería interpretado de manera sustantivada y como un atributo cristológico. El plural sustantivado de διος está ampliamente atestiguado en el Nuevo Testamento —y también en Lucas—;⁷⁰ sin embargo, para el singular sustantivado existe únicamente en Jn. 15:19 (τ διον) un ejemplo de referencia neutra.¹ Solamente en Josefo² y en los papiros antiguos aparece la forma masculina singular sustantivada de διος, en este último caso dentro del saludo epistolar como expresión de una relación especialmente íntima.³ En comparación con la mayoría de los demás atributos cristológicos de esta clase en Lucas,⁷⁴ permanece la diferencia de que únicamente en Hch. 20:28 existe una ambigüedad lingüística y falta el sustantivo complementario υός.⁷⁵ Por otra parte, precisamente este hecho podría constituir un argumento a favor de considerar esta interpretación como la lectio difficilior.⁷⁶ En esta dirección apunta también la observación de que existe un importante texto paulino de referencia en Rom. 8:32. Este pasaje es significativo porque allí Cristo es descrito como el propio Hijo de Dios ( διος υός), a quien Dios no perdonó, sino que «lo entregó por todos nosotros» (το δίου υο οκ φείσατο λλ πρ μν πάντων παρέδωκεν ατόν). Dado que la primera parte de esta formulación remite inequívocamente al relato del «sacrificio» de Isaac en Gén. 22 (cf. Gen. 22:16: οκ φείσω το υο σου το γαπητο),⁷⁷ queda demostrado que διος funciona como equivalente de la designación de Isaac como γαπητός. Esta correspondencia también estaría presente en Lucas, quien emplea γαπητός en un sentido cristológico en un lugar destacado (cf. Lc. 3:22). Sobre este trasfondo, se ha propuesto en diversas ocasiones que en Hch. 20:28 debe suponerse originalmente una adición de υός. Sin embargo, tal conjetura carece de cualquier apoyo en la tradición textual y permanece siendo un argumentum e silentio.⁷⁸ En cambio, parece perfectamente razonable asumir una formulación elíptica (= «mediante la sangre de su propio [Hijo]») y, por consiguiente, entender το δίου como equivalente de το δίου υο.⁷⁹ De esta manera, el texto es tomado en serio en su forma actual y, al mismo tiempo, el sentido del versículo es comprendido adecuadamente.”

Jesaja 53 als theologische Mitte der ApostelgeschichteRouven Genz, ed. Mohr Siebeck, pg. 296, 297, 2015.







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