“Sin embargo, en Hechos 20:28, esto sigue siendo improbable porque, por lo demás, en el discurso de Mileto solo se hace referencia a Jesús en relación con el título kurioj (véase el versículo 21: o kurioj hmwn VIhsouj; versículos 24 y 35: o kurioj VIhsouj), mientras que qeoj sin duda denota a Dios Padre. (cf. vv. 21, 24, 27 y 32). Precisamente la mención de Dios en el v. 27, y por tanto en el versículo inmediatamente precedente, hace que una interpretación cristológica de θεός en el v. 28 resulte poco plausible.⁶⁷
4.) Por ello, debe considerarse aún una
cuarta posibilidad para la comprensión de Hch. 20:28: entender a la comunidad
como la comunidad de Dios, que él adquirió mediante la sangre de «su
Propio».⁶⁸ En
este caso, la posición
final de ἰδίου sería entendida como una forma de énfasis⁶⁹ y ἴδιος sería interpretado de manera
sustantivada y como un atributo cristológico. El plural sustantivado de ἴδιος está ampliamente atestiguado en el Nuevo Testamento —y
también en Lucas—;⁷⁰
sin embargo, para el singular sustantivado existe únicamente en Jn. 15:19 (τὸ ἴδιον) un ejemplo de referencia neutra.⁷¹ Solamente en Josefo⁷² y en los papiros antiguos aparece la
forma masculina singular sustantivada de ἴδιος, en este último caso dentro del
saludo epistolar como expresión de una relación especialmente íntima.⁷³ En comparación con la mayoría de los
demás atributos cristológicos de esta clase en Lucas,⁷⁴ permanece la diferencia de que únicamente en Hch. 20:28 existe una
ambigüedad
lingüística y
falta el sustantivo complementario υἱός.⁷⁵
Por otra parte, precisamente este hecho podría constituir un argumento a favor de
considerar esta interpretación
como la lectio difficilior.⁷⁶ En
esta dirección apunta también la observación de que existe un importante texto
paulino de referencia en Rom. 8:32. Este pasaje es significativo porque allí
Cristo es descrito como el propio Hijo de Dios (ὁ ἴδιος
υἱός), a quien Dios no perdonó, sino que «lo entregó por
todos nosotros» (τοῦ ἰδίου
υἱοῦ
οὐκ ἐφείσατο ἀλλὰ ὑπὲρ ἡμῶν
πάντων παρέδωκεν αὐτόν). Dado que la primera parte de esta formulación remite
inequívocamente al relato del «sacrificio» de Isaac en Gén. 22 (cf. Gen. 22:16:
οὐκ ἐφείσω τοῦ υἱοῦ
σου τοῦ ἀγαπητοῦ),⁷⁷
queda demostrado que ἴδιος funciona como equivalente de la designación de Isaac
como ἀγαπητός. Esta correspondencia también estaría
presente en Lucas, quien emplea ἀγαπητός en un sentido cristológico en un
lugar destacado (cf. Lc. 3:22). Sobre este trasfondo, se ha propuesto en
diversas ocasiones que en Hch. 20:28 debe suponerse originalmente una adición
de υἱός. Sin embargo, tal conjetura carece de cualquier apoyo en
la tradición textual y permanece siendo un argumentum e silentio.⁷⁸
En cambio, parece
perfectamente razonable asumir una formulación elíptica (= «mediante la sangre
de su propio [Hijo]») y, por consiguiente, entender τοῦ ἰδίου como equivalente de τοῦ ἰδίου
υἱοῦ.⁷⁹ De esta manera, el texto es tomado en
serio en su forma actual y, al mismo tiempo, el sentido del versículo es comprendido adecuadamente.”
Jesaja 53 als theologische Mitte der Apostelgeschichte, Rouven Genz, ed. Mohr Siebeck, pg. 296, 297, 2015.